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Posted by : Albeertho Riivera domingo, 3 de noviembre de 2013



 ESTAS HISTORIAS, MAÑANA EXACTAMENTE CUMPLIRAN UN AÑO QUE DAVID ME ENVIO ESTAS HISTORIAS, NO SE PORQUE NUNCA ME TOME EL TIEMPO DE PUBLICARLAS ASI QUE , AQUI ESTAMOS. NO SE SI LAS HAYA DADO A CONOCER EN OTROS BLOGS PERO, AQUI LES DEJO ESTA GRAN HISTORIA DE ESTE GRAN ESCRITOR. DAVID SALCIDO.





Había empezado mi curso militar, tenía entonces 19 años y lo que entonces era, un rebelde sin causa, me gustaba (y aún me gusta), romper las reglas, desafiar la autoridad, tener poder, pero podríamos decir que en ese entonces estaba “desatado”.
Salí temprano de casa ya que el servicio militar es muy, muy temprano, iba con mi uniforme y mi mochila, y encaminé hacia el campo militar, una enorme área con helipuerto, campos, ciudadela, canchas para varios deportes, caballerizas, armamentos, cárcel y demás aditamentos.
Llegué a la puerta y vi a los guardias y decidí que no, ese día no me apetecía entrar al servicio, di media vuelta y me enfilé hacia el centro de la ciudad, a aprovechar mi tiempo en cosas mucho más valiosas, que recibir órdenes y ser tratado como un perro.
Podría decirse en ese entonces que mi apariencia era la de un chacal y más con ese corte militar y esa mirada de siempre enojado que con el tiempo he tratado de eliminar, caminé entonces por un paso a desnivel que se encuentra en la entrada del centro cuando noté que un auto pitaba.
Volteé por instinto hacia el vehículo y entonces, sucedió que me siguió hasta donde se pudo poner a mi nivel.
-¿A Dónde vas?- me dijo
-Si quieres te puedo llevar.
No respondí, me encogí de hombros y sub í al auto, lo miré de reojo, un señor entrado en años, tendría unos 44 o 45 años, con algunas canas en el cabello, se notaba que era casado (traía el anillo), y bueno esa barriguilla lo delataba, un señor muy común incluso un poco feo si nos detenemos a verlo bien pero igual que más daba.
-¿Y entonces a dónde le doy?- me volvió a preguntar.
-A dónde quieras- le contesté dándole entrada.
-¿Quieres tomar un café o algo?- me preguntó.
-¿Quieres coger no?, entonces vamos al hotel y te ahorras lo del café – le respondí con una sonrisa.
No dijo, más pero noté como se le endureció el paquete con mi forma tan cínica de comportarme, así que sin más enfiló, hacia un motelillo de paso que estaba a las afueras de la ciudad, un lugar de mala muerte con cosas escritas en las paredes, sólo una cama (llena de bichos supongo) y hasta una cucaracha por el piso.
Me miró entonces y me dijo al estar en la habitación:
-Estás muy guapo.
-Yo lo sé – le contesté y lo empujé en la cama.
Rebotó un poco y entonces se paró quiso besarme y lo rechacé sutilmente bajándole la cabeza por ese cabello encrespado y ya con algunas canas.
-Ahí abajo está lo que quieres.
Se tomó su tiempo en desabrochar la hebilla de mi cinturón y bajarme el bóxer negro que llevaba, poco a poco se acercó a mi verga y olisqueó la cabeza, escuché que murmuraba algo de que olía muy bien pero no le puse atención.
No le obligué ni le dirigí la cabeza, el sólo empezó a darle lametones al glande como si se tratara de un helado y entonces poco a poco empezó a tragarse mi verga, la devoraba poco a poco, pero, increíblemente le cabía entera.
-Eres un buen tragavergas le dije.
Entonces bajó a mis huevos y empezó a olisquear en la ingle y a darle lametones suaves, primero a un huevo, luego al otro, se los metía en la boca y les daba lengüetazos que me hacían estremecer mientras yo gemía como un poseso.
Se levantó y me quiso dar otro beso, lo volví a rechazar  aventándolo en la cama, mientras yo me quitaba la ropa para quedar desnudo,  le di la orden de que se desnudara, a lo que accedió con una rapidez impresionante.
Lo volteé cuando estuvo totalmente desnudo y lo empecé a besar por el cuello bajando por su espalda, mientras introducía mis dedos previamente ensalivados preparándolo para darle una empotrada de campeonato.
Con la otra mano jugaba con sus pezones y mi lengua subía, bajaba y mordía con ansía ese cuello y esa espalda incluso haciéndole daño pero él resistía retorciéndose de placer , mis dedos entraban y salían de ese culito que era un tragón al igual que el dueño del mismo, haciendo círculos mientras el gemía desesperadamente cuando le tocaba la próstata mientras se le oía decir :
-Oh sí, Oh sí, más, más – y le mordía desesperadamente la espalda incluso dejando la marca de los dientes….
Cuando estuvo debidamente preparado y bien ensalivado me puse el condón sin dejar de estimularle de alguna u otra manera. No avisé, no fui precavido y se la inserté toooooda de un tirón.
Gritó, a causa del dolor (a mí también me dolió debo admitirlo) pero no me importó, lo tomé fuertemente de sus caderas y empecé a usar su culito como un masturbador de carne y uso, entraba y salía, primero a una velocidad endemoniada, para luego disminuir  mis entradas, empezando a sacarla completamente y luego insertarla hasta el fondo, mis huevos chocaban con los suyos de una manera impresionante.

Perdí la cuenta de los minutos no sé cuánto tiempo sería, cogiendo como animales y sudando copiosamente, mientras le daba una buena sarta de nalgadas y él decía:
-          Así mi soldado ¡!!, Así por favor ¡¡¡
Cuando me hube cansado de esa posición me senté en el borde de la cama y lo monté frente a frente mi verga le quedaba enterrada hasta el fondo, me recargué en mis codos y le ordené que él hiciera el trabajo, subía y bajaba por mi verga de una manera bestial, remolineando y gimiendo sin importar el ruido que hiciéramos.
De cuando en cuando me incorporaba a morderle sus pezones sólo para oírle gemir y gritar, no había delicadezas, lo tomé de las caderas y lo obligué a subir y a bajar mucho más rápido de lo que él estaba haciendo, sentía como mi verga golpeteaba con esa acojinada próstata , mientras el gemía.
-          Así mi soldado, soy tuyo, dámelo todo , ohh sí.
Sentí como se vino de una manera descontrolada manchando nuestros estómagos,  las contracciones de su culo en mi verga se intensificaron de una manera descontrolada y fue en ese momento en el umbral de placer y dolor que se la saqué de golpe, sabiendo que gritaría por la manera en que la saqué, me quité el condón y lo tiré en el suelo.
Comencé una masturbada frenética mientras él se bajaba a lamerme los huevos y los pies, duraría ya no más como unos 15 minutos entre sus lametones de ingle y huevos, cuando me incorporé y le llené la cara de leche (que no fue poca) y aún se la distribuí con mi verga por toda la cara.

Agitado como estaba me limpié los restos en el baño, (una ducha rápida sin mojarme el cabello) y él me esperaba aún desnudo. 
-          Gracias por la cogida mi soldado
Me dijo mientras yo le devolvía una sonrisa y me colocaba de nuevo el uniforme, se limpió sólo con papel y se vistió, salimos y entramos a su auto, de nuevo me preguntó que si quería un café.
-          No quiero café, no quiero hablar más- le volví a sonreir.
-          Déjame en el centro.
Pasó por el jardín principal de la ciudad y antes de bajarme me tendió un billete de 500 pesos, me dirigí al café y ahora sí con calma me tomé mi café.

{ 2 comentarios... read them below or Comment }

  1. Me prendio porque se me figuro al recinto militar de #Tapachula ;)

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  2. Wtf, Tapachula, Chiapas? La 36a. Zona? :0

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